El deseo de triunfar, la incertidumbre profesional y ese incómodo miedo a sentir que todos avanzan mientras uno se queda atrás forman parte de ¡Oh, fortuna!, nueva película mexicana escrita y dirigida por Luis Ayhllón.
Producido por Dodo Escenas, el largometraje pone la mirada en una realidad pocas veces explorada desde esta perspectiva en el cine: ¿qué sucede con los jóvenes actores después de terminar su formación y enfrentarse al mundo profesional?
Con la Ciudad de México como escenario, la cinta aborda desde un tono ágil, divertido y entrañable las dificultades de una generación que intenta transformar su vocación en una forma de vida mientras lidia con la precariedad, las expectativas y la constante búsqueda de oportunidades.

Cuando la amistad se convierte en el mejor refugio
Aunque el deseo de encontrar un lugar dentro de la actuación está presente en la historia, ¡Oh, fortuna! también encuentra uno de sus principales motores en la amistad.
Frente a un panorama profesional complicado, los personajes descubren que construir una red de apoyo puede resultar tan importante como perseguir sus objetivos individuales. La complicidad, el acompañamiento y las personas que permanecen cerca durante los momentos difíciles se convierten así en parte fundamental de su camino.
La película apuesta además por una estructura coral, por lo que no existe un único protagonista alrededor del cual gire toda la historia. En su lugar, conocemos a diferentes personajes cuyas experiencias, conflictos, relaciones y aspiraciones terminan entrelazándose.
Esta decisión permite que la cinta construya un retrato colectivo de una generación que comparte inquietudes similares, aunque cada integrante enfrente de manera distinta el complicado camino de abrirse paso profesionalmente.

Una nueva generación frente a las cámaras
Otro de los elementos que distinguen a ¡Oh, fortuna! es precisamente su elenco, integrado en buena medida por jóvenes intérpretes que encuentran en la producción un espacio para llevar su formación al terreno cinematográfico.
El reparto está conformado por Ernesto Rocha, Carlos Abraham Gongo, Marya Sotelo, Sergio Biviano, Francisco Aurelio Sánchez, David Zambrano, Emmanuel Pavía, Margareth Linares, Diego Alonso, Alexis Briseño Jaramillo, Priscila Rosado y Alejandrina García Zavala.
También participan Mario Loría, Sebastián Cobos, María Elena Olivares, Joe Behrens, Francisco Medina, Fran Lozano, Aarón Mendoza y Daniela Semiramis.
Entre ellos destaca Ernesto Rocha, recientemente nominado al Premio Ariel por su participación en Adiós, amor, reconocimiento que acompaña el crecimiento de una nueva generación de intérpretes que ha encontrado en las producciones independientes un espacio para desarrollar su trabajo.
Cine independiente hecho en la Ciudad de México
¡Oh, fortuna! fue filmada íntegramente en la Ciudad de México y forma parte de la propuesta de Dodo Escenas por desarrollar proyectos cinematográficos capaces de optimizar sus recursos sin dejar de lado la búsqueda artística y narrativa.
La producción cuenta con Sergio Matamoros en fotografía, Teresa García Hernández en producción ejecutiva, Andrés Mendoza Cantú en dirección de arte, Luis Ayhllón y Roberto Bolado en edición, Carlo Ayhllón en la música original y Enrique Gutiérrez Tanco en diseño sonoro.
El proyecto fue realizado con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Filmoteca UNAM.
Dodo Escenas ha desarrollado anteriormente producciones como Partida (2025) y Nocturno (2016), ambas dirigidas por Luis Ayhllón. Esta última fue adquirida por Amazon para su distribución en Latinoamérica.

Una historia sobre intentar encontrar nuestro lugar
Más allá de mostrar las dificultades particulares de quienes desean dedicarse profesionalmente a la actuación, ¡Oh, fortuna! utiliza este escenario para hablar de algo mucho más universal: la incertidumbre de comenzar una vida profesional, compararse con los demás y preguntarse si realmente estamos avanzando.
Luis Ayhllón construye así una película sobre jóvenes actores, pero también sobre amistad, vocación, precariedad y esa búsqueda constante por encontrar un lugar propio cuando alcanzar nuestros sueños resulta bastante más complicado de lo que imaginábamos.
¡Oh, fortuna! se presenta como una nueva apuesta del cine independiente mexicano por colocar frente a la cámara a nuevas generaciones y contar historias que encuentran su fuerza principalmente en sus personajes y experiencias.

