**Reseña por Tania Meneses**
- Título original: Rental Family
- Año: 2026
- Duración: 110 min.
- País: Estados Unidos / Japón
- Dirección: Hikari
- Guion: Hikari y Stephen Blahut
- Reparto: Brendan Fraser,Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, Akira Emoto
- Música: Jónsi y Alex Somers
- Fotografía: Takuro Ishizaka
- Compañías: Sight Unseen Productions / Domo Arigato Productions
- Distribuidora: Searchlight Pictures
- Género: Drama | Comedia

Sinopsis: Familia en renta nos presenta una historia que, aunque parte de una premisa que podría sentirse surreal, rápidamente se convierte en algo profundamente humano. La película sigue a un hombre que es actor en una ciudad distinta a la suya y que, en medio de la soledad, las carencias emocionales y una carrera que parece no tener rumbo, encuentra un trabajo inesperado: rentarse como familia o desempeñar un rol específico en la vida de otras personas, principalmente desde lo emocional.
A través de estos vínculos construidos para cumplir una función, la historia pone sobre la mesa la necesidad de ser vistos, valorados y acompañados. Lo que comienza como un acuerdo aparentemente simple, poco a poco se transforma en una experiencia que desborda emociones, cuestiona los vínculos y nos confronta con lo que realmente significa pertenecer.

La historia avanza con ligereza, danzando entre momentos de comedia y silencios cargados de significado, construyendo un relato cercano, honesto y sorprendentemente real.
Desde esa cercanía que construye desde el inicio, Familia en renta se siente como una historia que nos invita a entrar sin prisa y a dejarnos llevar. La película avanza moviéndonos entre momentos de comedia y silencios cargados de significado, haciendo que el viaje emocional se sienta honesto, natural y profundamente humano.
El ritmo es uno de sus grandes aciertos. La experiencia se vive como una auténtica montaña rusa, empezamos desde un lugar contenido, casi bajo; luego subimos, nos sentimos cómodos, creemos que todo va bien… y de pronto caemos. Pero la película no nos deja ahí. Vuelve a levantarnos, a impulsarnos, una y otra vez, hasta que entendemos que ese vaivén es justo lo que hace que la historia se sienta tan real.

Sin duda, es una película construida con muchísimo cuidado en cada detalle. Nada se siente fuera de lugar. Todos los elementos conviven para crear este viaje: la música, la fotografía, las locaciones y los diálogos respiran al mismo ritmo para acompañarnos en esta experiencia. Todo suma, todo aporta, y eso se nota.
El personaje interpretado por Brendan Fraser se convierte en el verdadero hilo conductor de la historia. A través de él hacemos el recorrido más profundo de la película. Es con su mirada, sus silencios y sus contradicciones que conectamos de forma más directa. Aunque todas las actuaciones son fuertes y honestas, y cada personaje aporta algo esencial al relato, es su viaje el que termina marcándonos más y llenando de sentido la historia.
Y hablando de actuaciones, es imposible no mencionar al grupo de personas que conforman el negocio de Familia en renta. Ellos hacen de este viaje algo aún más significativo, porque podemos sentir y vivir su evolución. A través de sus vínculos —entre ellos y con las personas en cuyas vidas actúan— vamos descubriendo emociones, heridas y necesidades que se revelan poco a poco, haciendo que cada conexión tenga peso y verdad.

Lo más valioso de Familia en renta es que logra tocar una emoción que todos conocemos: el deseo de sentirnos acompañados, vistos, de ser parte de algo. En ese sentido, la película no solo entretiene, sino que también nos invita a reflexionar sobre el valor de una mirada, de una palabra, de sentir que no estamos solos. Porque al final, son las conexiones —por pequeñas que parezcan— las que nos transforman y nos ayudan a evolucionar.
Sin duda, es una película que recomiendo. Porque sí, nos hace reír, pero sobre todo porque nos mueve, nos confronta y nos deja pensando incluso después de que termina.

