- Título original: Kraken
- Título en México: Kraken: Terror en lo profundo
- Año: 2026
- País: Noruega
- Dirección: Pål Øie
- Guion: Kjersti Helen Rasmussen
- Género: Terror, suspenso, acción y criaturas monstruosas
- Idioma original: Noruego
- Duración: Por confirmar (las referencias indican 82 y 100 minutos)
- Distribuidora mencionada: Supra Cinema
- Estreno en México: Octubre de 2026 (fecha exacta por confirmar)
- Clasificación de referencia: No recomendada para menores de 15 años
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Reparto principal
- Sara Khorami
- Mikkel Bratt Silset
- Ingvild Holthe Bygdnes
- Øyvind Brandtzæg
Sinopsis:
Johanne, una bióloga marina, llega a Vangsnes, una pequeña comunidad ubicada junto a un profundo fiordo de Noruega, para investigar una serie de fenómenos inexplicables relacionados con una piscifactoría de salmones.
Lo que inicialmente parece ser una alteración del ecosistema provocada por un tratamiento experimental comienza a convertirse en una amenaza mucho mayor cuando se registran misteriosas desapariciones y violentas muertes en las aguas de la región.
Conforme avanza su investigación, Johanne descubre indicios de que una criatura gigantesca podría habitar en las profundidades del fiordo: el Kraken, un legendario monstruo marino de enormes tentáculos.
Mientras el peligro aumenta, deberá descubrir qué ha despertado a esta criatura y encontrar una manera de enfrentar una amenaza que supera todo lo conocido.

¿Qué tan seguros estamos de conocer lo que habita en las profundidades del océano? A pesar de los avances científicos y tecnológicos, los mares continúan siendo uno de los territorios más enigmáticos de nuestro planeta, un escenario perfecto para alimentar leyendas sobre criaturas gigantescas y amenazas desconocidas.
Bajo esta premisa llega Kraken: Terror en lo profundo, una producción noruega dirigida por Pål Øie que combina suspenso, misterio y terror para llevar a la pantalla grande una de las criaturas más reconocidas de la mitología marina.
Agradecemos a Supra Cinema por la invitación a la función especial, donde tuvimos la oportunidad de disfrutar de esta película antes de su llegada a las salas de cine.

La historia nos traslada a un fiordo noruego, donde una serie de acontecimientos inexplicables comienza a despertar preocupación entre sus habitantes. Lo que inicialmente parece estar relacionado con alteraciones en el ecosistema pronto se convierte en una amenaza mucho mayor, cuando las investigaciones apuntan hacia la posible existencia de una criatura que hasta entonces parecía pertenecer únicamente a las leyendas.
Uno de los aspectos más destacables de la película es su ritmo narrativo. La historia avanza de manera constante, mantiene el interés del espectador y consigue desarrollar sus acontecimientos sin sentirse excesivamente apresurada.
Desde sus primeros minutos establece una atmósfera de incertidumbre que acompaña a los personajes conforme descubren que algo extraordinario podría estar ocultándose bajo el agua.
Esta construcción permite que el suspenso se mantenga durante buena parte del metraje y conduce hacia un desenlace que resulta coherente con los acontecimientos presentados. En lugar de recurrir a una resolución improvisada, la película encuentra en el propio origen del conflicto los elementos necesarios para cerrar su historia.
Por supuesto, uno de sus principales atractivos es la aparición del Kraken, una criatura de dimensiones impresionantes que lleva el concepto de monstruo marino a una escala descomunal.

Aunque su tamaño podría parecer exagerado si intentáramos compararlo con las especies que conocemos, tampoco debemos olvidar que estamos ante una historia de ficción inspirada en una leyenda. Precisamente, parte de su atractivo consiste en imaginar qué podría esconderse en aquellos lugares a los que el ser humano todavía no ha conseguido llegar.
Y es que el océano tiene una cualidad particular: puede resultar tan fascinante como aterrador.
En lo personal, disfruté muchísimo la película, aunque verla acompañado de mi hermana, quien tiene talasofobia —miedo intenso al mar o a las grandes masas de agua—, le dio un toque adicional a la experiencia.
Mientras para algunos espectadores las secuencias submarinas pueden representar momentos de entretenimiento y suspenso, para quienes experimentan este temor podrían convertirse en situaciones especialmente inquietantes.
La inmensidad del agua, la oscuridad de las profundidades y la incertidumbre de no saber qué puede aparecer en cualquier momento son elementos que la película aprovecha para despertar esa sensación de vulnerabilidad frente a lo desconocido.

Sin embargo, Kraken: Terror en lo profundo también encuentra espacio para plantear una reflexión sobre nuestra relación con la naturaleza.
Gran parte de los océanos continúa siendo poco explorada, por lo que todavía existen numerosas especies y fenómenos que desconocemos. Esto no significa que debamos creer en la existencia de monstruos mitológicos, pero sí reconocer que nuestro conocimiento del mundo marino sigue teniendo límites.
A esta idea se suma una problemática ambiental relacionada con la intervención humana en los ecosistemas. La película muestra cómo ciertas decisiones, tomadas sin comprender completamente sus posibles consecuencias, pueden desencadenar situaciones difíciles de controlar.
Incluso resulta interesante que algunos elementos relacionados con el origen del conflicto también desempeñen un papel importante en su resolución, reforzando la relación entre las causas y sus consecuencias.

En conclusión, Kraken: Terror en lo profundo es una película entretenida que consigue combinar un buen ritmo narrativo, momentos de tensión y una criatura mitológica de proporciones impresionantes. Su historia mantiene el interés hasta llegar a un desenlace bien construido, al mismo tiempo que invita a reflexionar sobre los misterios del océano y el impacto de nuestras acciones sobre el medioambiente.
Una propuesta recomendable para quienes disfrutan las películas de monstruos gigantes, las historias de suspenso y los relatos que encuentran en las profundidades marinas el escenario perfecto para despertar nuestros temores.
Porque, al final, quizá lo más aterrador del océano no sea aquello que sabemos que existe, sino todo lo que todavía permanece oculto bajo su superficie.

