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Reseñas de Cine

RESEÑA: "STREET FIGHTER" (2026): LA NOSTALGIA ENTRA AL COMBATE, PERO NO TODOS LOS PERSONAJES GANAN

  • Título original: Street Fighter
  • Año: 2026
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: Kitao Sakurai
  • Género: Acción, aventura, artes marciales y comedia
  • Basada en: La franquicia de videojuegos Street Fighter, creada por Capcom
  • Música original: Leo Birenberg y Zach Robinson
  • Distribuidora: Paramount Pictures
  • Ambientación: 1993
  • Estreno en México: 15 de octubre de 2026
  • Reparto principal
    • Andrew Koji — Ryu
    • Noah Centineo — Ken Masters
    • Callina Liang — Chun-Li
    • David Dastmalchian — M. Bison
    • Don Lee (Ma Dong-seok) — Gouken
    • Cody Rhodes — Guile
    • Jason Momoa — Blanka
    • Roman Reigns (Joe Anoa'i) — Akuma
    • Curtis «50 Cent» Jackson — Balrog
    • Andrew Schulz — Dan Hibiki

Sinopsis: Ambientada en 1993, la historia sigue a Ryu y Ken Masters, dos antiguos compañeros de entrenamiento que, tras la pérdida de su maestro Gouken y una serie de acontecimientos que marcaron sus vidas, terminaron tomando caminos diferentes.

Mientras Ryu permanece alejado del mundo de las artes marciales, Ken ha convertido sus habilidades en parte de un espectáculo. Sin embargo, ambos deberán reencontrarse cuando Chun-Li los involucre en el torneo internacional World Warrior, una competencia que reúne a algunos de los luchadores más poderosos del planeta.

Detrás del torneo se encuentran los peligrosos planes de M. Bison, quien busca apoderarse del misterioso poder del Hado que posee Ryu. Entre viejas rivalidades, secretos del pasado y enfrentamientos extraordinarios, los protagonistas deberán superar sus diferencias y enfrentar amenazas que van mucho más allá de una simple competencia.

¿Quién dijo que la nostalgia no vende? En los últimos años, las adaptaciones cinematográficas de videojuegos han encontrado una nueva oportunidad para conquistar al público, recuperando personajes, historias y universos que marcaron a distintas generaciones. Lo hemos visto con Mortal Kombat y ahora llega el turno de otra de las franquicias más emblemáticas de los juegos de pelea: Street Fighter.

De la mano de Paramount Pictures y bajo la dirección de Kitao Sakurai, esta nueva adaptación nos invita a regresar a una época en la que las máquinas arcade, las consolas y los combates entre amigos formaban parte de nuestra diversión cotidiana.

Para quienes crecimos jugando Street Fighter, resulta imposible no recordar a personajes como Ryu, Ken, Chun-Li, Guile, Blanka, Balrog y, por supuesto, al temible M. Bison. Cada uno tenía sus movimientos especiales, escenarios característicos y una personalidad que los convirtió en figuras reconocibles dentro de la cultura de los videojuegos.

En lo personal, mi experiencia con la franquicia comenzó durante la infancia. Aunque no seguí de cerca todas sus entregas, tuve la oportunidad de disfrutar sus primeros años y posteriormente conocer algunas de sus versiones para consolas más modernas, como Xbox y PlayStation.

Por esa razón, personajes como Dan Hibiki, Gouken o Akuma no me resultaban tan familiares como los luchadores clásicos. Sin embargo, esta nueva película permite reencontrarnos con viejos conocidos y descubrir a otros que se han integrado a la historia de la saga.

Pero ¿consigue Street Fighter trasladar la emoción de los videojuegos a la pantalla grande?

Ryu y Ken: una hermandad puesta a prueba

La historia se desarrolla en 1993 y nos presenta a Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), dos compañeros que crecieron bajo las enseñanzas del maestro Gouken y que, pese a no compartir lazos de sangre, construyeron una relación de auténtica hermandad a través de las artes marciales.

Sin embargo, determinados acontecimientos provocaron su separación y ambos tomaron caminos muy diferentes.

Mientras Ryu decidió alejarse del mundo de las peleas y mantenerse apartado, Ken continuó utilizando sus habilidades, aunque con una visión más enfocada en el espectáculo y el entretenimiento.

De hecho, esta versión de Ken me recordó por momentos a Johnny Cage, de Mortal Kombat: un peleador con grandes capacidades que también disfruta de la fama, los reflectores y la posibilidad de convertir sus habilidades en un espectáculo.

La diferencia es que Ken cuenta con una formación marcial importante, aunque su estilo de vida parece haberlo alejado de la disciplina que alguna vez compartió con Ryu.

El reencuentro entre ambos se convierte en uno de los principales motores de la historia, especialmente cuando sus caminos vuelven a cruzarse alrededor de un torneo organizado por M. Bison.

No obstante, detrás de esta competencia existen otros intereses relacionados con los poderes de Ryu y los conflictos que arrastra desde su pasado.

Una combinación de acción real y animación que funciona

Uno de los elementos que más disfruté de esta nueva adaptación es la manera en que combina las escenas de acción real con secuencias animadas en 2D que nos permiten conocer acontecimientos del pasado.

Este recurso funciona particularmente bien porque nos transporta a la época en la que disfrutábamos los videojuegos y las adaptaciones animadas de Street Fighter.

Las escenas animadas tienen una estética que permite representar los combates con mayor libertad, incorporando movimientos más intensos y una violencia visual que resulta distinta a la presentada en las secuencias con actores reales.

Además, ayudan a comprender mejor las relaciones entre los personajes y algunos de los acontecimientos que marcaron sus vidas.

Es un detalle que se agradece y que, en mi opinión, se convierte en uno de los mayores aciertos de la producción.

Por supuesto, las peleas en acción real también tienen momentos interesantes. Hay coreografías entretenidas, movimientos reconocibles y escenarios que recuperan elementos de los videojuegos.

Sin embargo, no todo funciona de la misma manera. En determinadas secuencias se perciben problemas de edición y decisiones visuales que afectan la claridad de los enfrentamientos.

Aun así, considero que la película consigue ofrecer varios momentos de acción que pueden disfrutarse, especialmente si uno llega dispuesto a dejarse llevar por su propuesta.

El problema no es la cantidad de personajes, sino cómo los utilizan

Aquí encontramos uno de los principales puntos débiles de Street Fighter.

La película reúne a una cantidad considerable de personajes reconocibles de la franquicia, pero no consigue aprovecharlos a todos de manera satisfactoria.

Aunque Ryu y Ken son los protagonistas, Chun-Li (Callina Liang) también tiene una participación importante y se convierte en una de las figuras centrales de la historia.

El problema aparece con el resto del elenco.

Tenemos a M. Bison (David Dastmalchian), Gouken (Don Lee), Blanka (Jason Momoa), Guile (Cody Rhodes), Akuma (Roman Reigns) y muchos otros luchadores que forman parte del universo de Street Fighter.

Sin embargo, varios de ellos aparecen durante momentos muy específicos y después prácticamente desaparecen de la narración.

Por ejemplo, personajes como Sagat tienen una presencia limitada, mientras que E. Honda participa en un enfrentamiento contra Ryu que, aunque recupera un escenario reconocible de los videojuegos, termina siendo demasiado breve.

Y eso es precisamente lo que resulta frustrante: tenemos un universo lleno de peleadores interesantes, pero la película no les concede suficiente tiempo para demostrar sus habilidades.

Incluso personajes con un peso importante dentro de la historia, como Bison o Akuma, podrían haber recibido un desarrollo mayor.

En particular, Bison funciona como una amenaza central, pero en determinados momentos su presencia pierde fuerza y queda desplazada por otros acontecimientos.

Con Akuma sucede algo similar. Aunque su participación tiene relevancia para el conflicto de Ryu, sentimos que la película no se toma el tiempo suficiente para aprovechar todo lo que representa este personaje.

¿Y el torneo de Street Fighter?

Otro de los aspectos que me dejó con ganas de más fue el tratamiento del torneo.

Si algo caracteriza a Street Fighter es precisamente la posibilidad de enfrentar a distintos luchadores, cada uno con sus técnicas, habilidades y escenarios.

Por eso, resulta extraño que una película basada en esta franquicia termine dedicando relativamente poco tiempo a la competencia que reúne a sus personajes.

La historia intenta desarrollar varios conflictos al mismo tiempo: el pasado de Ryu, la búsqueda de propósito de Ken, los planes de Bison y la amenaza que representa Akuma.

Todos estos elementos tienen potencial, pero al intentar abordarlos simultáneamente, la narración pierde parte de su enfoque.

El resultado es que el torneo termina sintiéndose como un elemento secundario, cuando podría haber sido una de las mayores fortalezas de la película.

Hay enfrentamientos que uno espera ver y que finalmente no se desarrollan en pantalla. Otros se resuelven demasiado rápido, dejando la sensación de que nos perdimos una parte importante del espectáculo.

Y aquí surge una pregunta inevitable: si estamos viendo una película de Street Fighter, ¿por qué no aprovechar más las peleas entre sus personajes más emblemáticos?

No significa que la historia deba limitarse únicamente a los combates, pero sí considero que el torneo pudo haber servido como una estructura mucho más sólida para desarrollar las rivalidades y mantener el ritmo de la narración.

La nostalgia, el humor y la música también entran al combate

Ahora bien, no todo son aspectos negativos.

Uno de los mayores atractivos de Street Fighter es que comprende el valor de la nostalgia y no tiene miedo de abrazar una estética exagerada, colorida y muy cercana al espíritu de los videojuegos.

El vestuario, los peinados, los escenarios y las referencias visuales permiten reconocer fácilmente a varios de los personajes.

También encontramos una dosis considerable de comedia, aunque este elemento puede dividir opiniones.

Quienes recuerdan Street Fighter como una experiencia competitiva y se toman muy en serio sus combates podrían considerar que algunos chistes resultan innecesarios.

En cambio, quienes disfrutaban el videojuego principalmente para divertirse con amigos probablemente encontrarán una película mucho más cercana a esa experiencia.

En lo personal, creo que el humor forma parte de la propuesta y, aunque no siempre funciona, sí contribuye a que la historia tenga momentos ligeros y entretenidos.

Otro apartado que merece reconocimiento es la banda sonora, compuesta por Leo Birenberg y Zach Robinson.

La película incorpora referencias musicales de los videojuegos y canciones que nos transportan directamente a los años noventa, acompañando la acción con una mezcla de nostalgia, energía y diversión.

La música ayuda a construir la ambientación de 1993 y, en varios momentos, consigue despertar esa emoción que muchos recordamos al jugar Street Fighter frente a una consola o una máquina arcade.

Una nueva oportunidad para Street Fighter en el cine

No podemos olvidar que esta franquicia ya había tenido otras oportunidades en la pantalla.

En 1994 llegó Street Fighter: La última batalla, protagonizada por Jean-Claude Van Damme como Guile y Raúl Juliá como M. Bison, una adaptación que, pese a sus limitaciones, terminó convirtiéndose en una película recordada por muchos seguidores.

Posteriormente, en 2009, tuvimos Street Fighter: La leyenda de Chun-Li, protagonizada por Kristin Kreuk, que apostó por una historia centrada en este personaje.

También existen producciones como Street Fighter: Assassin's Fist, que exploraron otros aspectos del universo de los videojuegos.

Cada adaptación ha intentado encontrar su propia manera de trasladar la franquicia al cine, con resultados muy diferentes.

La versión de 2026 tampoco es perfecta, pero al menos apuesta por una identidad visual marcada, recupera personajes conocidos y busca ofrecer una experiencia accesible para el público.

¿Vale la pena ver Street Fighter (2026)?

Creo que uno de los errores que podemos cometer como espectadores es exigirle a todas las películas el mismo tipo de profundidad narrativa.

Street Fighter no pretende ser un drama complejo ni una historia filosófica sobre las artes marciales. Su intención principal es entretener, recuperar personajes conocidos y ofrecer un espectáculo de acción inspirado en los videojuegos.

Eso no significa que debamos ignorar sus defectos.

La película tiene problemas para equilibrar sus distintas historias, desaprovecha a varios luchadores y deja que el torneo pierda importancia frente a otros conflictos. Además, algunas peleas pudieron ser más extensas y ciertos personajes merecían una participación mucho más destacada.

Sin embargo, también cuenta con secuencias animadas muy atractivas, momentos de acción disfrutables, una banda sonora acertada y una estética que recupera parte de la esencia de los videojuegos.

Respecto a las actuaciones, considero que Andrew Koji, Noah Centineo y Callina Liang cumplen con el tipo de personajes que la película busca representar. No estamos ante interpretaciones que pretendan reinventar a Ryu, Ken o Chun-Li, sino ante versiones que procuran mantener sus características más reconocibles.

Y eso, dentro de una propuesta de entretenimiento como esta, también tiene valor.

La película incluye además una escena poscréditos que deja abierta la posibilidad de continuar explorando este universo en futuras entregas.

En conclusión, Street Fighter (2026) es una adaptación irregular, pero entretenida, que encuentra sus mayores fortalezas en la nostalgia, la animación y su identidad visual, aunque pierde oportunidades importantes al desaprovechar personajes y relegar el torneo a un segundo plano.

¿Es la mejor adaptación de un videojuego? Probablemente no. ¿Tiene errores? Por supuesto. Pero eso no significa que sea imposible disfrutarla.

Mi recomendación es acercarse a ella con la disposición de pasar un buen rato, reencontrarse con personajes conocidos y dejarse llevar por una propuesta que, pese a sus tropiezos, tiene momentos divertidos.

Al final, cada espectador tendrá la última palabra.

Porque en Street Fighter, como en los videojuegos, no todos los combates terminan en victoria… pero eso no significa que no podamos disfrutar la pelea.

ROUND ONE… FIGHT! 🥊🎮🔥

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