Reseña por Ivonne Koike CINECASSETE / CINEMANIATICOS
- Título original: Keeper
- Año: 2025
- Duración: 99 min.
- País: Estados Unidos
- Dirección: Osgood Perkins
- Guion: Nick Lepard
- Reparto: Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Keth Turton, Erin Boyes
- Fotografía: Jeremy Cox
- Compañías: Oddfellows Entertainment, Range Media Partners, Wayward Entertainment, Welcome Villain. Distribuidora: Neon
- Género: Thriller. Terror | Sobrenatural

Sinopsis: Una pareja, para celebrar su aniversario, hace una escapada romántica de fin de semana a una cabaña aislada. Cuando Malcolm (Sutherland) regresa repentinamente a la ciudad, Liz (Maslany) se encuentra aislada y en presencia de un mal indescriptible que desvela los horripilantes secretos de la cabaña.
Algo que Osgood Perkins sabe hacer muy bien es envolvernos en una narrativa incómoda más allá del guion, apoyándose de la fotografía, las interpretaciones y, sobre todo, los pequeños detalles. Líbralos del mal, es un cuento de brujas traído a la modernidad que nos habla desde el horror claustrofóbico de estar encerrada en un lugar que es todo menos normal.

Desde el bosque donde se desarrolla la historia, plagado de criaturas ancestrales y elementales hasta la casa que carece de cortinas y puertas, logran en el espectador una incertidumbre que se acrecienta con los silencios y las interpretaciones de los protagonistas, quienes con miradas son capaces de volverse monstruos o víctimas en momentos en los que aún no sabemos del todo el horror que los rodea.
Los elementales que rodean la casa parecieran ser una mezcolanza de distintos folclores, ya que podemos apreciar en segundo plano a la Rokurokubi, un youkai japonés con un cuello más largo de lo normal.

Otro punto a favor de la cinta es que habla de la violencia perpetuada hacia las mujeres desde los tiempos en que vivir en sincronía con la naturaleza era igual a ser bruja, y por ello, estaba permitido cazarlas y dañarlas. Incluso, al final de la cinta se siente como si nos hablaran de la premisa de la Maldición, donde nos habla que un acto de violencia perpetrado deja un rastro que tiende a repetirse.
Sin embargo, el ritmo tiene bastantes tropiezos. Si bien hay elementos interesantes que mantienen al espectador en ascuas, la cinta parece venderse como un terror más de susto fácil que algo introspectivo, como termina funcionando.

