Concierto: 45° Aniversario
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Concierto: 45° Aniversario "Grupo Bryndis"

  • Con Los Yonic’s como antesala perfecta, Grupo Bryndis ofreció un recorrido emocional por 45 años de historias de amor, pérdida y promesas rotas que siguen encontrando eco en varias generaciones

El reloj apenas se acomodaba a la noche cuando Los Yonic’s tomaron el escenario y bastaron los primeros acordes para que el público entendiera que la velada no iba a ser de medias tintas. Con “Te amo y te amaré” y “Títere” abriendo el corazón de los asistentes, la banda dejó claro que su papel como teloneros no era menor: venían a recordar por qué su nombre sigue siendo sinónimo de desamor bien cantado y cicatriz compartida. La respuesta fue inmediata. Cada voz en el recinto encontró eco en “Un dolor” y “Ni tu amigo ni tu amante”, canciones que no envejecen porque el sentimiento que las sostiene sigue vigente en cada historia rota.

El set avanzó con la elegancia de quien conoce su oficio. “Conquistador” y “Baileras” levantaron al público de los asientos, mientras “Rosas blancas” devolvió el tono íntimo, ese momento en el que la multitud canta hacia adentro. El popurrí de “Frente a frente” fue uno de los puntos más celebrados, seguido de “Tamarindo” y “Con el alma en la mano”, piezas que confirman que Los Yonic’s no solo son nostalgia, sino presencia viva. “Palabras tristes” cayó como confesión colectiva y el doble golpe de “Pero te vas a arrepentir” en sus dos versiones fue una herida abierta que nadie quiso cerrar. El cierre con “Así te quiero yo”, el popurrí de “Perdón por tus lágrimas” y el remate de “Tu presa fácil” y “Desde hoy” dejó la sensación de que el telón se bajaba, sí, pero con la dignidad de quien entregó todo antes de ceder el escenario.


Tras el cambio de luces y el murmullo expectante, Grupo Bryndis apareció para celebrar 45 años de historia, una cifra que pesa, pero que en su caso se traduce en experiencia, oficio y una conexión intacta con su gente. Desde “Te esperaré” quedó claro que el concierto no sería una simple sucesión de éxitos, sino un recorrido emocional cuidadosamente armado. “Te vas con él” y “La última canción” fueron recibidas como viejos conocidos que regresan justo cuando más se necesitan. En “Te he prometido” y “Pero tú no estás”, el público ya no cantaba: confesaba.

La primera parte fluyó como una carta abierta al pasado. “Otro ocupa mi lugar”, “Sin ti” y “Amor prohibido” mantuvieron ese tono de herida elegante que distingue a Bryndis, mientras “Tu traición” y “Entre tú y yo” cerraron el bloque con un silencio cargado de aplausos, de esos que dicen más que los gritos. Entonces llegó el momento de compartir escenario. La sección de invitados fue breve pero contundente: Celeste aportó dulzura y duda en “Quizás sí, quizás no”; Santa Griega hizo de “Tu traición” un eco renovado; Carlos Cuevas llevó “Renunciación” al terreno del bolero elegante, y La Fiera encendió el ambiente con “Bailando”. Elefante, con su sello pop-rock, resignificó “Amor prohibido” antes de quedarse solo en escena, regalando un par de canciones que sirvieron como respiro y contraste generacional.


Con el regreso de Bryndis y un cambio de vestuario que marcó simbólicamente el paso del tiempo, la noche entró en su tramo más largo y emotivo. “Te juro que te amo” y “La chica del este” fueron coreadas como si acabaran de escribirse, mientras “Los hombres no”, “Perdiste corazón” y “Mi verdadero amor” confirmaron que el grupo entiende el desamor no como derrota, sino como relato compartido. “Por estar pensando” y “Lo nuestro terminó” sonaron especialmente cercanas, casi confesionales, y “Vas a sufrir” provocó una de las reacciones más intensas de la noche.

Lejos de bajar el ritmo, Bryndis apostó por la memoria larga. “Olvidemos nuestro”, “La gata bajo la lluvia”, “Quizás sí” y “Doy la vida” encadenaron generaciones cantando al unísono. Para entonces, el concierto ya no era solo una celebración de aniversario, sino una especie de ritual colectivo. “Adicto a ti”, “Aunque tenga”, “Las puertas del cielo”, “Bailando” y “Quinto trago” cerraron una noche extensa, generosa, sin prisas, como suelen ser las historias que valen la pena contarse completas.

Así, Grupo Bryndis celebró 45 años no mirando atrás con nostalgia, sino caminando sobre su propio legado, acompañado por un público que ha crecido, sufrido y amado al ritmo de sus canciones. Con Los Yonic’s como antesala perfecta y una lista de temas que funcionó como biografía cantada, la velada confirmó que hay músicas que no pasan de moda porque siguen diciendo exactamente lo que muchos no saben cómo decir.

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