¿Vale la pena Boxes Oro? Así vivimos el concierto de Carlos Vives y Silvestre Dangond en el Estadio GNP Seguros
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¿Vale la pena Boxes Oro? Así vivimos el concierto de Carlos Vives y Silvestre Dangond en el Estadio GNP Seguros

  • Con más de cuatro horas de música, la participación de ChocQuibTown y una afición entregada pese a la lluvia, los artistas colombianos celebraron su encuentro en la Ciudad de México en una noche marcada por el vallenato, el orgullo nacional y el ambiente mundialista.

El pasado martes 16 de junio asistimos al concierto de Silvestre Dangond y Carlos Vives, presentándose juntos por primera vez en la Ciudad de México en el emblemático Foro GNP, ahora nombrado Estadio GNP Seguros.

El concierto inició aproximadamente a las nueve de la noche, pero por cuestiones de logística y de varios eventos que teníamos ese día llegamos un poco tarde, alrededor de las nueve y media. La diferencia respecto a los conciertos habituales a los que nos hacen favor de invitar Ocesa o compañías asociadas es que, en esta ocasión, compramos nuestro boleto en Boxes Oro, una experiencia totalmente nueva para nosotros, pero que disfrutamos bastante.

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Desde la llegada nos recibieron en una sección especial donde, entre los servicios ofrecidos, se encontraban una terraza privada, alimentos exclusivos y diversos servicios premium. Entre ellos destacaban una mayor oferta de alimentos y bebidas, instalaciones privadas como terrazas, una zona destinada para comer y, por supuesto, baños exclusivos. Para quienes acostumbran asistir a conciertos masivos, este último punto representa un beneficio que sin duda se agradece.

Dicho esto, el concierto comenzó con la participación de ChocQuibTown, encargados de abrir la noche. Posteriormente inició el espectáculo principal. Contrario a lo que esperaba, donde imaginaba a Carlos Vives y Silvestre Dangond compartiendo escenario e intercalando canciones desde el principio, el formato fue diferente. Silvestre Dangond fue el encargado de abrir el concierto con un set que se extendió por cerca de dos horas, interpretando algunos de sus temas más populares, entre ellos “Cásate Conmigo”, además de otros éxitos que fueron coreados por el público.

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Fue poco después de las once de la noche cuando Carlos Vives apareció en el escenario para tomar la estafeta y continuar con la celebración colombiana. Temas como “La Bicicleta” pusieron a bailar a todo el estadio, elevando aún más la energía de una audiencia que no dejó de cantar y disfrutar durante toda la velada.

El espectáculo concluyó aproximadamente a la una de la madrugada, ofreciendo casi cuatro horas de música en vivo que se convirtieron en una auténtica fiesta vallenata en el Estadio GNP Seguros, anteriormente conocido como Foro Sol.

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Si bien el concierto no alcanzó el lleno total y estimamos una asistencia cercana al 50 o 60 por ciento de la capacidad del recinto, esto no afectó en absoluto el ambiente. Por el contrario, la energía del público fue constante de principio a fin, con una importante presencia de colombianos radicados en México que aprovecharon la ocasión para celebrar sus raíces.

El contexto también hizo la noche aún más especial, ya que al día siguiente la Selección Colombia tendría su debut en la Copa Mundial de la FIFA 2026, por lo que el concierto se convirtió en una especie de antesala futbolera cargada de orgullo nacional, música y convivencia.

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Ni siquiera la lluvia logró empañar la experiencia. Aunque durante algunos momentos cayó una ligera llovizna, esta fue recibida casi como parte del espectáculo. Lejos de desanimar a los asistentes, la lluvia se convirtió en una acompañante más de una noche donde el baile, los coros y la alegría colombiana se mantuvieron presentes hasta el último acorde.

En cuanto a la experiencia Boxes Oro, el boleto con un costo aproximado de $3,500 pesos ofreció diversas comodidades que enriquecieron la visita al recinto. Sin embargo, no todo fue perfecto. Aunque la ubicación permitía una buena vista general del escenario, algunos postes de audio interferían parcialmente con la visibilidad. Afortunadamente, las enormes pantallas instaladas en el estadio compensaron esta situación y permitieron seguir de cerca cada momento del espectáculo, logrando que este detalle no afectara significativamente la experiencia general.

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