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Título: Hechizo de Amor: La Magia Continúa
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Título original: Practical Magic 2
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Año: 2026
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País: Estados Unidos
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Género: Fantasía / Romance / Comedia / Drama
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Dirección: Susanne Bier
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Guion: Akiva Goldsman y Georgia Pritchett
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Basada en: El universo literario de Practical Magic, de Alice Hoffman
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Reparto: Sandra Bullock, Nicole Kidman, Joey King, Maisie Williams, Stockard Channing, Dianne Wiest, Xolo Maridueña, Lee Pace y Solly McLeod
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Personajes principales: Sally Owens (Sandra Bullock), Gillian Owens (Nicole Kidman), Kylie Owens (Joey King) y Antonia Owens (Maisie Williams)
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Distribuidora: Warner Bros. Pictures
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Estreno en México: 10 de septiembre de 2026
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Clasificación: Pendiente de confirmar
- Duración: Pendiente de confirmar
Calificación Cinemaniáticos: ⭐ 3.5/5

Sinopsis: Han pasado varios años desde que Sally y Gillian Owens enfrentaron la maldición que durante generaciones ha perseguido a su familia. Convencida de que la única manera de proteger a sus hijas es mantenerlas alejadas de la magia, Sally decide ocultarles la verdad sobre su legado.
Ahora adultas, Kylie y Antonia Owens han seguido caminos diferentes sin conocer completamente la historia de su familia. Sin embargo, cuando Kylie se enamora y la antigua maldición vuelve a manifestarse, los secretos que permanecieron enterrados comienzan a salir a la luz.
Las hermanas Owens deberán reunirse una vez más mientras una nueva generación descubre sus poderes y comprende que escapar de la magia familiar quizá nunca fue una opción.

Han pasado casi tres décadas desde que Sandra Bullock y Nicole Kidman interpretaron por primera vez a las hermanas Owens en Hechizo de Amor, aquella peculiar historia de 1998 donde romance, brujería, humor y tragedia se mezclaban alrededor de una familia condenada por una maldición bastante cruel: enamorarse podía significar perder precisamente a la persona amada.
Ahora las hermanas regresan en Hechizo de Amor: La Magia Continúa, nuevamente interpretadas por Bullock y Kidman, pero esta vez acompañadas por una generación más joven que tendrá que descubrir que pertenecer a la familia Owens significa heredar mucho más que algunos cuantos trucos de magia.
Y aunque para muchos el principal atractivo seguramente será reencontrarse con Sally y Gillian, esta secuela intenta demostrar que la magia de los Owens todavía puede continuar sin depender completamente del pasado.
La maldición nunca desapareció realmente
La primera película terminaba dejando cierta esperanza alrededor de Sally Owens y la posibilidad de haber roto finalmente la maldición familiar.
Pero las cosas no resultaron tan sencillas.
Esta secuela establece que Sally decidió sellar sus poderes y ocultarles a sus hijas buena parte de su herencia mágica, tratando de ofrecerles una vida alejada de aquella maldición que durante generaciones había condenado a las mujeres de su familia.
Sus hijas, Kylie y Antonia Owens, interpretadas ahora por Joey King y Maisie Williams, crecieron prácticamente desconectadas de ese pasado.
Antonia sigue un camino mucho más responsable y estructurado, mientras Kylie tiene una personalidad impulsiva y rebelde que recuerda inevitablemente a Gillian. De cierta manera, las nuevas hermanas funcionan como reflejos de Sally y Gillian, trasladando aquella dinámica familiar hacia una generación diferente.
El problema aparece cuando Kylie se enamora y la maldición vuelve a manifestarse. Es entonces cuando aquello que Sally intentó mantener enterrado comienza inevitablemente a regresar.

No puedes proteger a tus hijos ocultándoles quiénes son
Aquí encontré uno de los elementos más interesantes de la película.
Sally intenta proteger a sus hijas tomando una decisión que, desde su perspectiva, parece completamente lógica: alejarlas de la magia significa alejarlas también de sus consecuencias.
Pero ocultar el pasado no necesariamente significa eliminarlo.
La secuela utiliza precisamente ese conflicto para enfrentar a madres e hijas. Kylie comienza a descubrir que prácticamente toda su vida estuvo construida alrededor de secretos, mientras Sally tiene que aceptar que quizá su deseo de protegerla terminó impidiéndole conocer una parte fundamental de sí misma.
Y ahí aparece una idea que me parece bastante apropiada para continuar esta historia después de tantos años: las maldiciones familiares no siempre desaparecen simplemente porque decidimos dejar de hablar de ellas.
Tarde o temprano, alguien tendrá que enfrentarlas.

Una nueva generación de Owens
La llegada de Joey King y Maisie Williams funciona bastante bien para renovar la historia.
Especialmente Kylie, cuya personalidad hereda buena parte del espíritu más impulsivo y desafiante asociado anteriormente con Gillian.
La película también incorpora a Xolo Maridueña, cuya relación con Kylie se convierte en uno de los motores principales de la trama, además de Lee Pace y otros personajes vinculados al nuevo misterio alrededor de la familia.
Aquí existe, además, un cambio que seguramente llamará la atención de quienes conocen perfectamente la película de 1998: Kylie ya no es interpretada por Evan Rachel Wood, sino por Joey King.
Aunque inicialmente puede resultar extraño, especialmente para quienes tienen una conexión nostálgica muy fuerte con la original, el cambio permite que la película construya esta nueva etapa alrededor de personajes considerablemente más jóvenes.
Sin embargo, precisamente ahí encontré uno de mis problemas.
La historia constantemente quiere presentarlas como jóvenes adultas entrando a su vida profesional, pero algunas situaciones románticas y decisiones de sus personajes hacen que por momentos la edad que parecen tener y la madurez que exige la historia no terminen de coincidir del todo.

El regreso de la magia
Algo que agradezco es que la película mantiene muchos de los elementos que definieron a la original.
Regresan los hechizos, los libros mágicos, los secretos familiares, la magia oscura y, sobre todo, esa idea de que las mujeres Owens son considerablemente más fuertes cuando permanecen juntas.
También están nuevamente Stockard Channing y Dianne Wiest como las tías Frances y Jet, algo especialmente importante para mantener el vínculo emocional con la primera entrega.
Visualmente, la película obviamente cuenta con herramientas mucho más modernas que las disponibles en 1998, pero curiosamente no intenta convertirse en un espectáculo gigantesco de efectos digitales.
La magia continúa funcionando principalmente como complemento de los personajes.
Y creo que fue una buena decisión.
Porque Hechizo de Amor nunca necesitó convertirse en una película de enormes batallas mágicas. Su verdadero encanto siempre estuvo en esas mujeres particulares, sus relaciones y la manera en que la brujería formaba parte de su vida cotidiana.
Una historia que tiene demasiada prisa

Mi principal problema con Hechizo de Amor: La Magia Continúa está en su ritmo.
La película comienza estableciendo la nueva dinámica familiar, pero prácticamente de inmediato encuentra el libro relacionado con la magia oscura, aparece el problema alrededor de Kylie y su pareja, comienza la investigación sobre la maldición y aparece una nueva amenaza.
Todo sucede demasiado rápido.
La cinta tenía elementos suficientes para construir un misterio considerablemente más profundo alrededor de la familia Owens y de aquello que Sally intentó esconder durante tantos años, pero pareciera tener demasiada prisa por llegar al conflicto principal.
El libro mágico aparece demasiado convenientemente y algunas revelaciones se acomodan con bastante facilidad para llevarnos hacia el clímax.
No arruina la película, pero sí deja la sensación de que esta nueva generación necesitaba un poco más de tiempo para establecerse antes de lanzarla directamente contra otra maldición familiar.
Sandra Bullock y Nicole Kidman siguen siendo el verdadero hechizo
Naturalmente, gran parte del atractivo continúa estando en Sandra Bullock y Nicole Kidman. Han pasado casi 30 años desde aquella primera película y la química entre Sally y Gillian continúa ahí.
Bullock mantiene esa energía más contenida y protectora de Sally, mientras Kidman conserva la personalidad más libre e impulsiva de Gillian.
La dinámica física y juguetona entre ambas, presente desde la película original, también regresa. En mi caso, es uno de los elementos que menos me funcionan, porque algunas interacciones entre las hermanas tienen un tono excesivamente pícaro que personalmente considero innecesario.
Es claramente parte del estilo heredado de la primera entrega, pero no necesariamente era algo que necesitara recuperarse.
Aun así, cuando las dos actrices simplemente comparten pantalla como hermanas, es muy fácil recordar por qué estos personajes consiguieron permanecer tantos años en la memoria del público.

¿Era necesaria una continuación?
Esta es probablemente la pregunta inevitable. Y sorprendentemente creo que sí encuentra una razón para existir.
No porque la historia sea especialmente revolucionaria ni porque transforme completamente lo establecido en 1998, sino porque trasladar la maldición hacia una nueva generación permite explorar algo que la primera película apenas podía plantear.
Sally pasó buena parte de su vida intentando sobrevivir a las consecuencias de pertenecer a los Owens. Ahora tiene que descubrir qué ocurre cuando sus propias hijas deben cargar con ese mismo apellido.
Y aunque ella intentó protegerlas escondiéndoles la magia, eventualmente tendrá que comprender que quizá la solución nunca fue negar aquello que son.
Conclusión
Hechizo de Amor: La Magia Continúa fue para mí una sorpresa bastante agradable.
Tengo que reconocer que disfruté más esta segunda entrega que la película original, posiblemente también porque nunca tuve aquella conexión generacional con la cinta de 1998 y tuve que regresar a ella recientemente para ponerme al corriente con la historia.
Esta secuela me resultó más divertida y consiguió involucrarme mucho más con el universo de las Owens.
Eso no significa que esté libre de problemas.
Su historia avanza demasiado rápido, algunas situaciones alrededor de las hijas podrían estar mejor desarrolladas y existen decisiones heredadas de la primera película que personalmente sigo sin disfrutar demasiado.
Pero el regreso de Sandra Bullock, Nicole Kidman, Stockard Channing y Dianne Wiest, acompañado por Joey King, Maisie Williams y una nueva generación, consigue que este regreso tenga suficiente encanto para justificar volver a encender las velas.
No es una secuela perfecta ni pretende revolucionar la magia que conocimos hace casi tres décadas. Simplemente demuestra que algunas historias familiares nunca terminan realmente.
Porque puedes esconder los hechizos, cerrar los libros e incluso intentar olvidar quién eres… pero cuando eres una Owens, tarde o temprano la magia siempre encuentra la manera de regresar.

