Reseña: Oscar Castillo
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Título en México: Zona Cero
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Título internacional: Colony
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Título original: Gunche
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Año: 2026
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País: Corea del Sur
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Género: Terror / Acción / Ciencia ficción / Thriller
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Dirección: Yeon Sang-ho
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Guion: Yeon Sang-ho y Choi Gyu-seok
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Fotografía: Byun Bong-sun
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Edición: Han Mee-yeon
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Música: Chai Min-joo
- Duración: 123 minutos
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Reparto principal:
- Jun Ji-hyun (Gianna Jun)
- Koo Kyo-hwan
- Ji Chang-wook
- Shin Hyun-been
- Kim Shin-rock
- Go Soo
- Jun Ji-hyun (Gianna Jun)
- Distribución: BF Distribution

Sinopsis: Durante una conferencia en las instalaciones de Chains Bio, un ataque bioterrorista provoca la liberación de un peligroso patógeno que transforma a las personas en violentos infectados.
La bioquímica Kwon Se-jeong queda atrapada en el edificio junto con un grupo de sobrevivientes que deberá encontrar una manera de escapar mientras intenta evitar que el contagio llegue al exterior.
Pero pronto descubrirán que no se enfrentan a una infección convencional. Los infectados están conectados entre sí, comparten información y aprenden de cada enfrentamiento, convirtiéndose poco a poco en una colonia cada vez más inteligente y peligrosa.
Mientras el número de sobrevivientes disminuye y las posibilidades de escapar se agotan, Se-jeong deberá encontrar la forma de detener una amenaza que evoluciona al mismo tiempo que ellos intentan sobrevivir.

Una nueva película de zombis ha llegado a nuestros cines y sí, vale la pena darle una oportunidad.
Zona Cero reúne muchos de los elementos que hemos visto una y otra vez dentro del género: un brote fuera de control, sobrevivientes atrapados, conflictos personales, decisiones cuestionables y algunos giros que podemos anticipar con facilidad. Sin embargo, la película consigue utilizar estas fórmulas para construir una experiencia con suficiente ritmo, tensión y personalidad propia.
La historia nos encierra dentro de las instalaciones de una compañía biotecnológica después de que un peligroso patógeno comienza a transformar a las personas.
Hasta aquí podríamos pensar que estamos frente a otra película convencional de zombis.
Pero Yeon Sang-ho encuentra una característica bastante interesante para diferenciar a sus infectados.
Estas criaturas no solamente atacan.

Aprenden.
Los infectados están conectados entre sí y son capaces de compartir información, adaptarse y modificar su comportamiento conforme avanza la historia. Esto significa que aquello que funciona para detenerlos en determinado momento puede dejar de hacerlo poco después.
Y esa evolución permite que la amenaza también vaya creciendo junto con la película.
Una colonia cada vez más peligrosa
Uno de los mayores aciertos de Zona Cero está precisamente en la manera en que se comportan sus infectados.
Sus movimientos recuerdan constantemente a los de animales salvajes o insectos, alejándose del clásico muerto viviente que simplemente camina detrás de sus víctimas. Conforme la infección avanza, las criaturas parecen convertirse en partes de un mismo organismo capaz de aprender y reaccionar colectivamente.
Por eso el concepto de “colonia” resulta tan importante.
Individualmente pueden representar una amenaza, pero cuando comienzan a actuar como una sola entidad se vuelven considerablemente más peligrosos.
La película aprovecha esta característica para construir algunas de sus mejores secuencias de acción y mantener la sensación de que los sobrevivientes nunca tienen completamente el control de la situación.

No hay mucho espacio para escapar
Otro elemento que funciona bastante bien es el escenario.
Buena parte de la película ocurre dentro de un edificio, aprovechando pasillos, habitaciones y espacios reducidos para generar una sensación constante de claustrofobia.
Los personajes no solamente tienen que sobrevivir a los infectados: también están atrapados con ellos.
Esa limitación espacial ayuda a mantener la tensión, especialmente cuando las criaturas comienzan a modificar su comportamiento y encontrar nuevas maneras de perseguir a los sobrevivientes.
Además, el diseño y los movimientos de los infectados aportan una brutalidad bastante particular a los enfrentamientos, logrando que varias secuencias mantengan al espectador al borde del asiento.

Conocemos las reglas… aunque a veces las olvida
Eso no significa que todo funcione.
Zona Cero establece determinadas reglas alrededor de la infección y de las capacidades de sus criaturas, pero en algunos momentos parece romperlas cuando la historia necesita avanzar.
También existen ciertos elementos y criaturas cuyo resultado visual no termina de ser completamente convincente, provocando que algunas escenas pierdan parte de la tensión que habían construido.
La historia tampoco escapa de algunos lugares comunes del género.
Tenemos drama entre los personajes, decisiones que sabemos que terminarán mal y revelaciones que pueden anticiparse antes de que la película decida mostrarlas.
Sin embargo, ninguno de estos problemas consigue eliminar aquello que mejor hace la cinta: entretener.
Yeon Sang-ho vuelve al terreno de los infectados
Detrás de Zona Cero encontramos a Yeon Sang-ho, director de Train to Busan, conocida en México como Estación Zombie, una de las películas que ayudaron a revitalizar el género durante la década pasada.
Naturalmente, su nombre provoca comparaciones.
Pero Zona Cero no necesita convertirse en otra Estación Zombie para funcionar.
En esta ocasión, Sang-ho encuentra en la inteligencia colectiva de los infectados una forma diferente de construir la amenaza. Ya no se trata únicamente de escapar de una horda que corre detrás de nosotros, sino de enfrentarse a un enemigo que observa, aprende y evoluciona.

Y quizá ahí está lo más interesante de la propuesta.
Durante décadas hemos visto películas donde los humanos aprenden poco a poco cómo sobrevivir a los zombis.
¿Pero qué pasa cuando los zombis también comienzan a aprender cómo sobrevivir a nosotros?
Zona Cero no reinventa completamente el género y tampoco consigue escapar de todos sus clichés, pero utiliza suficientes ideas propias para construir una película violenta, claustrofóbica y, sobre todo, bastante entretenida.
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- Porque enfrentarse a un zombi ya es suficientemente complicado.
- El verdadero problema comienza cuando ese zombi aprende de sus errores. 🧟♂️
Reseña: Oscar Castillo

