- Título original: Fuze
- Fecha de estreno en México: 23 de abril de 2026
- Director: David Mackenzie
- Género: Acción, thriller y atracos
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Reparto principal
- Aaron Taylor-Johnson
- Theo James
- Sam Worthington
- Gugu Mbatha-Raw

David Mackenzie vuelve al thriller urbano con Zona de riesgo (Fuze), una cinta que desde sus primeros minutos deja claro que su intención es mantener al espectador bajo presión constante. Todo arranca con el hallazgo de una bomba sin explotar en Londres, detonando una movilización policiaca y militar encabezada por el sargento Will Tranter, interpretado por Aaron Taylor-Johnson. Al mismo tiempo, la historia nos presenta otro frente narrativo: un robo bancario liderado por Karalis, personaje interpretado por Theo James.
Desde ahí, la película construye una atmósfera intrigante donde la tensión y el caos social se convierten en el verdadero centro de la historia. Mackenzie aprovecha muy bien la sensación de paranoia colectiva, utilizando calles vacías, operativos militares y una ciudad prácticamente detenida para reforzar el suspenso. Visualmente, la cinta tiene varios aciertos: fotografía fría, escenarios urbanos realistas y una cámara cercana que ayuda a transmitir ansiedad e incertidumbre casi en tiempo real.

En cuanto al elenco, las actuaciones funcionan bastante bien, aunque sin llegar a ser memorables. Aaron Taylor-Johnson carga gran parte del peso de la película y logra sostener la narrativa gracias a la intensidad de su personaje. Theo James complementa correctamente esa dualidad criminal que mueve el conflicto principal, mientras que personajes secundarios como Zuzana, la jefa de policía interpretada por Gugu Mbatha-Raw, o el cabo Wardy de Laurie Duncan, consiguen algunos de los momentos más interesantes dentro del caos general.
Uno de los puntos más llamativos de la película es el giro donde descubrimos que el supuesto héroe también está involucrado con los criminales. Aunque Will no es el autor intelectual del robo, sí es quien facilita el acceso y los recursos necesarios para ejecutar el plan. El problema es que este plot twist se revela demasiado pronto, sacrificando parte de la tensión que pudo haberse desarrollado mucho mejor durante el resto de la cinta.

Y es precisamente ahí donde Zona de riesgo empieza a tropezar consigo misma. Por momentos, la película parece no decidir qué tipo de historia quiere contar. Aunque funciona principalmente como drama criminal y thriller de suspenso, hay escenas con tintes cómicos que en ocasiones alivian la tensión, pero en otras terminan rompiendo por completo la atmósfera que tanto trabajo costó construir.
Otro problema importante es el desperdicio de personajes. La cinta reúne actores bastante sólidos, pero varios terminan siendo completamente desaprovechados. El caso más evidente es Sam Worthington, quien prácticamente aparece para cumplir una función mínima dentro de la historia y desaparecer sin dejar impacto alguno. Lo mismo ocurre con gran parte de la banda de ladrones: personajes que parecían importantes terminan siendo olvidados por la propia película.

La falta de continuidad narrativa también afecta bastante el resultado final. Un ejemplo claro es la introducción de la familia de refugiados encabezada por Rahim, interpretado por Elham Ehsas. Durante buena parte de la película aparecen y desaparecen sin que realmente importe su presencia, hasta que el guion intenta justificar al final que Rahim era una pieza clave del robo. El problema es que nunca se desarrolla lo suficiente para que el espectador conecte realmente con esa revelación.
Algo similar ocurre con la motivación principal detrás del robo. La película guarda demasiado tiempo la razón real del plan y cuando finalmente se revela que todo se trataba de una venganza personal, el impacto termina siendo mucho menor de lo esperado. Para ese punto, la historia ya se encuentra tan llena de traiciones y cambios de lealtad que uno puede terminar preguntándose qué acaba de pasar realmente.

Curiosamente, uno de los elementos más interesantes llega hasta el final: un flashback en Afganistán donde conocemos cómo Will, Karalis y Rahim cruzaron sus caminos. Esa escena funciona tan bien que incluso deja la sensación de que hubiera sido mejor utilizarla como introducción o preámbulo para fortalecer la relación entre los personajes desde el inicio.
A pesar de todos sus problemas, Zona de riesgo (Fuze) logra cumplir con lo necesario para mantener entretenido al espectador. Tiene tensión, buenos momentos visuales, actuaciones sólidas y una premisa bastante interesante que, aunque no siempre está bien aprovechada, consigue sostener la experiencia en pantalla grande.
No reinventa el thriller criminal ni tampoco alcanza todo el potencial que promete, pero sigue siendo una opción efectiva para quienes disfrutan de historias de tensión urbana, paranoia y caos social
Y como siempre…. no me hagan caso y vayan a verla al cine.
Gracias a Diamond Films y DosD3 por la invitación.

