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Reseña: "La Isla Olvidada": crecer también significa aprender a dejar ir

  • Título: La Isla Olvidada
  • Título original: Forgotten Island
  • Año: 2026
  • País: Estados Unidos
  • Género: Animación / Aventura / Comedia
  • Dirección: Joel Crawford y Januel Mercado
  • Guion: Joel Crawford y Januel Mercado
  • Producción: Mark Swift
  • Estudio: DreamWorks Animation
  • Distribución: Universal Pictures
  • Duración: 1 h 38 min
  • Estreno en México: 16 de septiembre de 2026
  • Voces originales:
    • H.E.R., Liza Soberano, Dave Franco, Manny Jacinto, Jenny Slate, Jo Koy, Dolly de Leon, Ronny Chieng y Lea Salonga.
  • Doblaje latino:
    • Esmeralda Soto — Jo
    • Kenia Os — Raissa

Sinopsis: Jo y Raissa han sido mejores amigas desde pequeñas, compartiendo aventuras, historias y recuerdos que han marcado sus vidas. Sin embargo, cuando el futuro amenaza con llevarlas por caminos diferentes, ambas terminan descubriendo Nakali, una misteriosa isla inspirada en el folclor filipino y habitada por extraordinarias criaturas.

Atrapadas en este mundo fantástico, las amigas deberán encontrar la manera de regresar a casa mientras intentan reconstruir una parte de su aventura que misteriosamente han olvidado. Pero escapar de la isla podría tener un precio mucho mayor de lo que imaginaban: perder los recuerdos que han construido juntas y que forman parte de quienes son.

¿Qué pasaría si un día comenzáramos a perder nuestros recuerdos? No solamente aquellos momentos aparentemente insignificantes, sino las experiencias que hemos construido junto a las personas que alguna vez fueron importantes en nuestra vida.

Porque nuestros recuerdos también forman parte de nuestra identidad. Nos ayudan a entender quiénes fuimos, quiénes somos y, en cierta medida, quiénes queremos llegar a ser.

Partiendo de una idea aparentemente sencilla como la amistad, DreamWorks Animation encuentra en La Isla Olvidada una aventura sorprendentemente profunda sobre crecer, aceptar los cambios y entender que nuestros recuerdos no deberían convertirse en cadenas que nos mantengan atrapados en el pasado.

Y vaya manera de hacerlo, porque estamos ante la película número 50 de DreamWorks Animation, y el estudio parece haber decidido celebrar mirando precisamente hacia algunas de las características que han definido sus mejores producciones: personajes entrañables, humor, aventura y emociones capaces de conectar tanto con niños como con adultos.

Detrás de esta nueva producción encontramos a Joel Crawford y Januel Mercado, dos cineastas que anteriormente trabajaron juntos en proyectos como Gato con Botas: El Último Deseo, una película que demostró que DreamWorks todavía podía experimentar tanto narrativa como visualmente.

Y si aquella cinta hablaba sobre el miedo a la muerte y la importancia de aprender a valorar nuestra vida, La Isla Olvidada encuentra otro temor universal: el miedo a ser olvidados.

Dos amigas frente a caminos diferentes

La historia sigue a Jo y Raissa, dos chicas filipinas que se conocen desde pequeñas y cuyas personalidades parecen completamente opuestas.

Jo creció escuchando las historias fantásticas que le contaba su abuela sobre una misteriosa isla habitada por criaturas extraordinarias. Esa educación alimentó su imaginación y la convirtió en una joven impulsiva, aventurera y dispuesta a creer que detrás de lo cotidiano todavía puede existir algo extraordinario.

Raissa es diferente. Es organizada, responsable y está mucho más preocupada por construir su futuro.

Sin embargo, precisamente esas diferencias terminan convirtiéndose en parte de aquello que fortalece su amistad. Durante años comparten experiencias y construyen recuerdos que incluso quedan representados en una pulsera que ambas van llenando con pequeños objetos relacionados con algunos de los momentos más importantes que han vivido juntas.

Pero llega algo para lo que ninguna amistad parece estar completamente preparada: crecer.

Raissa recibe la oportunidad de continuar sus estudios lejos de Jo y, aunque ambas intentan aceptar que sus vidas están comenzando a tomar caminos distintos, poco a poco aparece el miedo al distanciamiento.

Porque a veces una amistad no termina debido a una pelea o porque dejamos de querer a alguien. Simplemente ocurre porque las personas comienzan a querer cosas diferentes para sus vidas.

Antes de separarse, ambas deciden tener una última aventura juntas. Sin embargo, lo que parecía una despedida termina llevándolas hasta aquello que durante años creyeron que solamente existía en las historias de la abuela de Jo:

Nakali, la Isla Olvidada.

El Memento de DreamWorks… más o menos

Aquí aparece una de las decisiones narrativas más interesantes de la película.

La Isla Olvidada no cuenta completamente su aventura de manera lineal. Desde sus primeros minutos nos coloca en un momento avanzado del conflicto y posteriormente retrocede para explicarnos quiénes son Jo y Raissa y cómo llegaron hasta ahí.

Y una vez dentro de Nakali, las protagonistas descubren que existe un periodo de aproximadamente doce horas que ninguna puede recordar.

Así que podríamos decir, guardando obviamente todas las proporciones, que estamos ante una especie de Memento de DreamWorks.

Tranquilos, Christopher Nolan todavía puede dormir tranquilo.

La estructura nunca pretende convertirse en un rompecabezas complicado, pero utiliza esos vacíos de información para alimentar el misterio. Jo y Raissa deben descubrir qué ocurrió durante esas horas, dónde se encuentra aquello que podría permitirles regresar y, especialmente, qué sucedió entre ellas durante ese tiempo.

De esta manera, recordar deja de ser solamente una necesidad narrativa y se convierte en parte del corazón de la película.

Una isla donde la cultura también vive en los recuerdos

Nakali tampoco es simplemente un escenario fantástico creado para llenar la pantalla de monstruos.

Crawford y Mercado construyen buena parte de este universo tomando elementos de la mitología y el folclor filipino, incorporando criaturas como manananggal, duwende, tiyanak y kapre.

La elección tiene una razón profundamente personal. Mercado es filipino-estadounidense y Crawford tiene vínculos familiares con Filipinas, por lo que la cinta funciona también como una carta de amor hacia una cultura que forma parte de sus propias vidas.

Y aquí la figura de la abuela de Jo adquiere mayor importancia.

Ella no solamente cuenta historias fantásticas para entretener a una niña. A través de esas historias está transmitiendo una cultura y evitando que desaparezca con el paso de las generaciones.

De repente, el concepto de “olvidar” adquiere otra dimensión.

Podemos olvidar lugares. Podemos olvidar historias. Podemos olvidar tradiciones. Incluso podemos comenzar a olvidar a las personas que alguna vez estuvieron cerca de nosotros.

Pero mientras algo de ellas permanezca en nuestra memoria, también seguirá formando parte de quienes somos.

DreamWorks vuelve a jugar con la animación

Si existe un apartado donde La Isla Olvidada realmente tira la casa por la ventana es en su propuesta visual.

La película combina animación 2D y 3D, elementos gráficos cercanos al cómic, expresiones exageradas y una clara influencia del anime, alejándose nuevamente de la rigidez que durante muchos años caracterizó a buena parte de la animación tridimensional occidental.

Hay momentos donde los rostros se deforman, las perspectivas cambian y la pantalla parece abandonar completamente las reglas tradicionales de la animación.

La mejor manera de explicarlo sería imaginar que Gato con Botas: El Último Deseo hubiera tenido una relación con Spider-Man: Un Nuevo Universo.

Sí, el hijo probablemente sería bastante hiperactivo... Pero también sería precioso.

Visualmente, la película constantemente está buscando nuevas maneras de representar movimiento, acción y emociones. Y aunque semejante mezcla de estilos podría resultar excesiva para espectadores acostumbrados a una animación mucho más uniforme, personalmente considero que ahí se encuentra uno de sus mayores encantos.

La película se permite jugar.

Y tratándose de animación, pocas cosas resultan más emocionantes que ver a un estudio dispuesto a recordar que prácticamente no existen límites.

El Star Talent que sí funciona

Para Latinoamérica, Esmeralda Soto presta su voz a Jo mientras Kenia Os interpreta a Raissa, siendo además el debut cinematográfico en doblaje para ambas.

Y sabemos que mencionar las palabras Star Talent dentro del doblaje puede provocar una pequeña guerra civil entre los espectadores.

A veces funciona.

A veces… mejor no hablamos de ello.

En este caso, particularmente el trabajo de Kenia Os me sorprendió positivamente. Su interpretación consigue integrarse a la película sin sentirse como una distracción y permite olvidarnos rápidamente de la celebridad detrás del personaje, algo fundamental para que un trabajo de este tipo funcione.

Una aventura que tarda un poco en despegar

Eso no significa que La Isla Olvidada sea perfecta... Su principal problema se encuentra durante aproximadamente sus primeros veinte minutos.

La película necesita presentarnos la infancia de Jo y Raissa, explicar su amistad, introducir a la abuela, establecer el conflicto entre ambas y finalmente encontrar la manera de llevarlas hasta Nakali.

Todo esto provoca que el inicio avance con cierta lentitud.

Pero una vez que las protagonistas llegan a la isla y comienza verdaderamente el misterio alrededor de sus recuerdos, la película encuentra otra velocidad.

La aventura comienza a crecer, aparecen las criaturas fantásticas, el humor encuentra mejores momentos y la película empieza a utilizar todas esas herramientas visuales que mencionábamos anteriormente.

Hasta que inevitablemente llegamos al terreno emocional.

Y sí.......Lloré.

No voy a explicar cuándo ni por qué porque sería arruinar uno de los mejores momentos de la cinta, pero DreamWorks consigue que todo aquello que parecía simplemente una aventura fantástica termine conectando con algo mucho más humano.

Los recuerdos no deberían convertirse en cadenas

Porque quizá La Isla Olvidada no habla realmente sobre recordar.

Habla sobre aprender a dejar ir sin necesidad de olvidar.

Jo teme perder a Raissa porque durante años su mejor amiga ha formado parte de prácticamente todos los momentos importantes de su vida. Pero crecer también implica comprender que querer a alguien no significa obligarlo a permanecer siempre a nuestro lado.

Nuestros amigos cambian.

Nuestra familia cambia.

Nosotros cambiamos.

Algunas personas permanecerán durante toda nuestra vida y otras solamente caminarán junto a nosotros durante determinada etapa.

Pero eso no vuelve menos importantes los momentos que compartimos.

Ahí encuentro el mayor acierto de esta película.

DreamWorks utiliza una isla fantástica, criaturas provenientes del folclor filipino, comedia, acción y una animación espectacular para terminar hablando de algo tremendamente sencillo:

nuestro pasado forma parte de nosotros, pero no tiene por qué decidir nuestro futuro.

La Isla Olvidada es divertida, dinámica, visualmente arriesgada y, sobre todo, mucho más emotiva de lo que inicialmente podría aparentar. Puede tardar algunos minutos en encontrar su ritmo, pero cuando finalmente lo hace consigue construir una aventura que vale muchísimo la pena experimentar.

Porque crecer también significa aceptar que algunas personas tomarán caminos diferentes al nuestro.

Los recuerdos no existen para mantenernos atrapados en aquello que fuimos, sino para recordarnos quiénes somos mientras descubrimos en quién queremos convertirnos.

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