- Título original: Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco
- Clasificación: C
- Género: Thriller Psicológico
- Director: J. Xavier Velasco
- Actores: Adriana Llabrés, Hoze Meléndez, Andrés Almeida,
- País: México
- Duración: 1h 40m
- Distribuidor: Cinépolis Distribución
Sinopsis: Un despiadado asesino aterroriza la ciudad dejando como pistas figuras de origami con forma de conejos junto a cada una de sus víctimas. Nora Sierra (Adriana Llabres), una agente de psicología criminal y Eder Ballesteros (Andrés Almeida), un solitario veterano, se sumergirán en la escalofriante búsqueda para atrapar al asesino del conejo blanco (Hoze Meléndez) y evitar que siga sembrando miedo en la ciudad.

Primero que nada, muchas gracias a Cinépolis Distribución por la invitación a ver esta propuesta mexicana que llega cargada de tensión, morbo y ese lado oscuro que tanto nos atrapa.
Dirigida por J. Xavier Velasco y protagonizada por Adriana Llabrés, Hoze Meléndez, Andrés Almeida, Nailea Norvind, Gerardo Trejoluna, Horacio García Rojas, Ruth Jazmín Ramos y Andrés Delgado, la película se adentra de lleno en una historia incómoda, perturbadora y bastante provocadora.
La ciudad ya no es segura ni para quienes andan a pie. Un asesino despiadado está sembrando el terror, pero con un sello muy particular: deja conejitos de origami junto a sus víctimas. Así, sin más.

Para detener esta ola de violencia entra Nora Sierra (Adriana Llabrés), una especialista en psicología criminal, quien se une a Eder Ballesteros (Andrés Almeida), un veterano curtido que ya no se espanta con nada. Juntos se meterán hasta el fondo para cazar al llamado “asesino del conejo blanco” (Hoze Meléndez) antes de que la situación escale aún más.
Si pensaban que el thriller policial en México estaba estancado, esta película demuestra lo contrario, en gran parte gracias a la interpretación de Hoze Meléndez. No solo construye a un villano: se sumerge en una psique profundamente retorcida que resulta tan inquietante como creíble.
La vibra es innegable. Hay ecos claros de Jame Gumb, el icónico Buffalo Bill de The Silence of the Lambs. Esa incomodidad se siente en los silencios, en las miradas y en la tensión constante. Sin embargo, no se trata de una copia: Meléndez aporta una identidad propia, muy mexicana, que lo vuelve peligrosamente cercano.

Antes de lanzarse al cine, vale la pena advertirlo: esta no es una película ligera. La historia aborda temas densos y profundamente incómodos, como la salud mental desde una perspectiva cruda y sin concesiones, la violencia de género —una realidad dolorosa en México— y el abuso infantil, tratado de forma directa y perturbadora.
Si bien la cinta logra mostrar con eficacia el estallido de violencia del asesino, algunos de los detonantes narrativos se sienten superficiales o poco desarrollados. Personajes como el de Nailea Norvind tienen una presencia breve, y ciertos antecedentes del villano remiten a fórmulas ya conocidas dentro del género, lo que le resta fuerza a su construcción.
Aun así, se trata de una propuesta potente y necesaria. Funciona como un golpe directo que deja pensando al espectador mucho después de que termina. Eso sí, si andan sensibles, mejor vayan con precaución: esta historia no se tienta el corazón.

En cuanto al cierre, el clímax resulta caótico y opta por una resolución apresurada que intenta atar todos los cabos, con una moraleja que puede sentirse forzada.
Psicópata: El asesino del conejo blanco llega a las salas este 19 de marzo. Una propuesta intensa, incómoda y provocadora que no es para todos, pero que definitivamente dará de qué hablar.

